Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, y esperando en la oración contemplando junto a la Santísima Virgen María madre dolorosa para ser participes de su resurrección.
Yo te contemplo en mi interior profundo, irradias tu fulgor y me embelesa tu caudal de divina caridad. Cuerpo y sangre de Dios, Eucaristía, manjar del alma, Vida espiritual, milagro del Amor, que hace inmortal la esencia que con fe reza y confía. Te ofreces, mi Señor, día tras día, en el pan y en el vino del ritual que revive tu acción trascendental, tu sacrificio, amante profecía. Permaneces aquí hasta el fin del mundo cumpliendo tu Palabra, la promesa que consagró en la Cena tu bondad. Me has abierto la entrada al Santuario, tras la cortina inicio mi camino, con tu agua purifico mis pecados, no pides oblación y sacrificio. Sólo traigo mi pena y mi dolor, mi pesar por haberte abandonado, por el tiempo perdido en la ilusión de encontrar en el mundo mi remanso. Mi ofrenda del dolor no la desprecias porque me forja libre y trascendente. ¡Enalba mis sentidos, mi conciencia, y viviré en tu reino con mi muerte!. Aquí estoy para hacer tu voluntad, para darte los frutos de...
Felices fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de Fátima EL TRECE DE MAYO LA VIRGEN MARÍA BAJÓ DE DE LOS CIELOS A COVA DE IRÍA ARREGLOS FLORALES PARA LA REINA DEL CIELO VIVA NUESTRA PATRONA LA VIRGEN DE FÁTIMA VIGILIA PATRONAL MONS. ELÍAS RAUDA
Jesús, Dios Omnipotente, que te hiciste débil a causa de nuestros pecados, te resultan familiares los gritos de los perseguidos, que son eco de tu agonía. Ellos preguntan: ¿Por qué esta opresión? ¿Por qué esta humillación? ¿Por qué esta prolongada esclavitud? Vuelven a la mente las palabras del Salmo: «Despierta, Señor; ¿por qué duermes? Levántate, no nos rechaces más. ¿Por qué nos escondes tu rostro y olvidas nuestra desgracia y opresión? Nuestro aliento se hunde en el polvo, nuestro vientre está pegado al suelo. Levántate a socorrernos» ( Sal 43, 24-27). No, Señor. Tú no usaste este Salmo en Getsemaní, sino que dijiste: «Hágase tu voluntad». Podrías haber convocado doce legiones de ángeles, pero no lo hiciste. Señor, el sufrimiento nos da miedo. Se nos presenta de nuevo la tentación de aferrarnos a los medios fáciles del éxito. Haz que no tengamos miedo del miedo, sino que confiemos en ti. Pater noster, qui es in cælis: sanctificetur nomen tuum; adveniat regnum tuum; fi...
Comentarios
Publicar un comentario